Combate del 2 de Mayo

Con la victoria de Ayacucho, Perú consolidó su independencia, sin embargo, el combate del 2 de mayo, tuvo lugar en el año de 1866, para ese entonces gobernaba el general Juan Antonio Pezet en el Perú. En el mismo año, se presentaron frente a las costas una flota española de guerra, bajo la excusa de una expedición científica. Para conocer más sobre este hecho histórico, continúe leyendo.

Desarrollo del Combate

Después de algunas sesiones, dicha expedición se estableció en las islas de Chincha, siendo considerada para ese tiempo, una de las mejores islas productoras de guano.

Los españoles, argumentaron la posesión de esta isla, por una falta de pago por parte del Perú con motivo de la independencia, según lo especificado en la Capitulación de Ayacucho.

Este reclamo, enardeció a la población peruana, debido a que la independencia del Perú se veía amenazada. Por ende, Perú no tuvo más opción que prepararse para un enfrentamiento bélico con los españoles, quienes no fueron capaces de reconocer la independencia del Perú, transcurridos 42 años de la batalla de Ayacucho.

Mientras tanto, se acordó la firma de un tratado que fue considerado como nocivo a los intereses nacionales. Por esto, el General Mariano Ignacio Prado se sublevó en Arequipa y se convirtió en el Presidente del Perú.

EL COMBATE

Todos los pobladores de Callao y Lima, se prepararon para defender la soberanía de la nación. El coronel José Gálvez, como Ministro de Guerra asumió la responsabilidad de llevar a cabo las operaciones.

En ese entonces, llegaron al Callao 50 cañones, dispuestos para la defensa del puerto del Callao. Esta operación contó con la participación de la población civil. Al mediodía del 2 de mayo de 1866, la escuadra española se aproximó al puerto del Callao; la misma se encontraba conformada por siete barcos de guerra, equipados con aproximadamente 300 cañones.

Alrededor de las 12:15 p.m. el barco español Numancia, lanzó el primer disparo, a mil metros de distancia. Las tropas peruanas abrieron fuego al segundo disparo.

Transcurridos 53 minutos, se produjo una explosión en la Torre La Merced, que dejó sin vida al coronel José Gálvez y otras 27 personas más. El combate prosiguió, hasta las 5 p.m., momento en el cual la escuadra española aceptó su derrota y se retiró de la bahía del Callao.

Los barcos averiados y casi destruidos, continuaron su retiro, ocupando la parte oeste de la isla San Lorenzo, con la intención de enterrar a sus muertos e intentar enmendar los daños sufridos por sus barcos.

Motivos del Combate

Durante esta situación, el gobierno peruano bajo la presidencia del general Pezet, fue diligente en todo momento en buscar una salida diplomática al impasse; tomando en cuenta que la nación no contaba con los medios militares y navales para enfrentar una fuerza naval como la española.

Buscando lograr un arreglo pacífico, Perú encargó al general Manuel Ignacio de Vivanco que negociara con el general español José Manuel Pareja.

Dado que las demandas españolas eran excesivas, y sin contar el país con un poder naval disuasivo para apoyar su posición, el gobierno buscó una solución rápida, la firma del llamado Tratado Vivanco-Pareja, firmado el 27 de enero de 1865.

Si bien, es cierto que el impasse estaba llegando a su fin, esto se hizo a costa del reconocimiento de una supuesta deuda económica con España desde la época de la independencia, como se mencionó anteriormente.

Acciones por parte del gobierno peruano

Cabe señalar que, mientras negociaban con España, el gobierno peruano adquirió armas para fortalecer al ejército, en caso de que las conversaciones no se concretaran.

Sin escatimar ningún esfuerzo, ni ningún recurso económico, hicieron todo su esfuerzo por adquirir las armas y naves más modernas, bajo un concepto estratégico muy similar al utilizado por las principales potencias de la época.

Esto incluía, artillería de defensa costera de gran calibre para los puertos, buques blindados para enfrentarse a un escuadrón en alta mar, y corbetas para atacar las líneas de comunicaciones marítimas y la retaguardia enemiga.

Como parte de estos esfuerzos, se encargaron militares de alto rango y oficiales del ejército, incluidos los futuros héroes Grau y Bolognesi, quienes con otros compañeros de armas, lograron su misión comprando artillería de gran calibre y completando la adquisición en Francia, EE.UU. y Gran Bretaña.

Además, se dispuso en Perú la construcción del Monitor Victoria y la transformación del vapor Loa, convirtiéndose ambos en los primeros vehículos blindados que tuvo la armada peruana.

Situación socio – política

Volviendo a los hechos, en el terreno político, la opinión pública nacional consideró que el tratado era contrario a los intereses del Perú, y el levantamiento popular no se hizo esperar.

El coronel Mariano Ignacio Prado, falló en contra del tratado el 28 de enero de 1865 en Arequipa, estableciendo un gobierno de restauración nacional, logrando tomar el poder en noviembre de 1865, repudiando el mencionado tratado.

Cabe señalar que los actos de beligerancia, motivados por la escuadra española no solo se limitaron al Perú, sino que también involucraron a Chile por su actitud solidaria hacia el país, por lo que el 5 de diciembre de 1865 ambos países firmaron una alianza defensiva para hacer frente a la intimidación española.

Como punto de interés, en ese tratado el Perú ofreció apoyar con su escuadra la defensa de la costa chilena, ya que ese país no contaba con los medios adecuados para hacerlo. A este tratado de alianza se sumarían entonces Bolivia y Ecuador, para actuar unidos contra España.

Resolución final

De manera muy exitosa, las fuerzas peruanas, establecieron un sistema defensivo consistente en fortificaciones y artillería costera de gran calibre, totalizando 45 piezas, distribuidas de forma estratégica.

De esta forma, oficiales y personal del ejército y la marina, tanto en tierra como a bordo, lucharon en la defensa del honor nacional, junto a toda la ciudadanía, que frente al eventual adversario, escribieron con letras de oro una página de gloria en la historia nacional.

Era el 2 de mayo, un momento de la historia que mostraba la fragua moral de la nación, unida en la lucha por la libertad y sus ideales. Una muestra tangible de lo que una nación, firme en sus convicciones, enfrentó como prueba de fuego, para convertirse en un sello imperecedero de lo que significa velar por los sagrados intereses que motivan la identidad nacional.

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