José Olaya

La historia de la Independencia del Perú, tiene su inicio el 8 de septiembre del año 1820, momento en el que el General José de San Martín ingresó a tierra peruana, específicamente en la bahía de Paracas.

Este fue un largo proceso, con una duración de alrededor de 6 años, concluyendo con la salida del español José Ramón Rodil el 22 de enero de 1826, quien dirigió la defensa de la fortaleza como autoridad de la corona desde el 1 de octubre de 1824.

José Olaya, se encuentra estrechamente relacionado con los últimos años de la continua lucha por la libertad del yugo español. Para conocer más sobre la historia del mártir patriota, continúe leyendo.

¿Quién fue José Olaya?

Se cree que Olaya fue un modesto pescador, colaborador de los independentistas establecido en Chorrillos. Además de un gran nadador, encargado de portar los mensajes que permitían mantener la comunicación de Lima con la escuadra libertadora, fue reconocido como “el mensajero de los mares”.

Muchos textos relacionan su fusilamiento, con las batallas de Torata del 19 y de Moquegua el 21 de enero de 1823, en los enfrentamientos por la libertad del resto de los departamentos que mantenían cautivos del Perú.

Algunas estiman que fue por el Motín de Balconcillo, del 27 de febrero de 1823, con el que se dio inicio a una sucesión de gobiernos de facto, en el curso del periodo republicano.

Marco histórico

En el mismo año el virrey José de la Serna e Hinojosa, se encontraba acuartelado en la Costa meridional, manteniendo sus dominios desde el Cusco.

Por pugnas en el novel Congreso, Lima quedó indefensa y desarmada; el realista José de Cánterac avanzó contra la capital. La historia cuenta con diferentes días de la ocupación española en la capital, siendo los días 13, 16 y 19 de junio de 1823 testigos de la permanencia de un mes hasta el 16 de julio del mismo año.

Al enterarse el Presidente José de la Riva Agüero, dio la orden para el traslado de las tropas a la Fortaleza del Real Felipe junto con los organismos del gobierno el 16 de junio de 1823, nuevamente por discordias entre la Riva Agüero y el Congreso, el Congreso se ocupó del traslado del Ejecutivo y del Legislativo a Trujillo.

Se le entregó el poder militar al General Antonio José de Sucre Alcalá y le fueron concedidas las facultades como Presidente de la República mientras se encontraban incomunicados y sitiados.

José Olaya

Los patriotas establecidos en Lima, no tenían conocimiento de los movimientos de los realistas en la capital, por tal motivo don Andrés Riquero, el antiguo Contador Mayor de diezmos de la Catedral, le sugirió al General Sucre recurrir a Olaya, que guardaba los mensajes en su cesta llena de pescados para tal misión.

Jorge Basadre, escribió sobre el contraste de la virulencia de los partidistas que acostumbraban perturbar a las grandes figuras de la causa de la independencia en aquellos días sombríos; fue entonces cuando se refirió al Olaya, como el sacrificio del humilde José Silverio Olaya. Quien transportaba la correspondencia de los patriotas de Chorrillos a Callao.

Captura de José Olaya

Mientras Olaya, transportaba una carta del General Antonio José de Sucre para el patriota establecido en Lima en junio de 1823, don Narciso de la Colina; Olaya fue capturado en la Acequia Alta.

En ese entonces, los realistas bajo el mando de Ramón Rodil lo capturaron y lo sometieron a crueles prácticas de torturas, no obstante, Olaya se negó a revelar a los personajes involucrados en las comunicaciones.

Luego de informarle que sería sentenciado a muerte, Olaya exclamó: “…Si tuviera mil vidas, gustoso las perdería antes de renunciar a los patriotas o traicionar a mi patria…” escrito que se encuentra presente en la escultura del pasaje Olaya.

Permanencia de los españoles

Los españoles permanecieron en la capital durante un mes aproximadamente, al evacuar la capital el 16 de julio de 1823, llevaron consigo un numeroso botín de plata labrada de los altares de Santo Domingo, la Catedral y otras iglesias; además saquearon los negocios y los vecindarios también.

El 9 de diciembre de 1824, cuando la batalla de Ayacucho puso fin al virreinato del Perú, el comandante militar de las fortalezas del Callao, Rodil, se negó a aceptar a la cláusula 9º de la Capitulación.

En la los Castillos del puerto y la Fortaleza, fue asediado por tierra y por mar, resistiendo por casi dos años. Finalmente, una vez que sus huestes habían muerto, Rodil asumió capitular el 22 de enero de 1826 ante Bartolomé Solom, General venezolano.

Rodil consiguió condiciones honrosas en la capitulación. Posteriormente, desapareció el último ejército español de América del Sur con la entrega del Callao.

Finalmente regresó a la península, como Mariscal de Campo por haber defendido heroicamente el Callao. El 29 de junio de 1823, el pelotón de fusilamiento acabó con él en el callejón de Petateros, a un costado de la Plaza Mayor de Lima.

Resolución final

Después de libertar varias ciudades del Perú, en la costa y en la sierra, Don José de San Martín se reunió con Don José de La Serna, el 40º Virrey del Perú en los extramuros de la ciudad de Lima. La conferencia tuvo lugar en la casona de la hacienda Punchauca, en el distrito de Carabayllo el día 5 de junio de 1821.

El Virrey José de la Serna, entre 1821 y 1824, defendía la Monarquía Constitucional de 1812 de España; mientras que San Martín solicitaba el reconocimiento de la Independencia total del Perú. Tras una larga discusión política, ésta fracasó.

Posteriormente, se firmó el Acta de la Independencia el día 15 de julio de 1821; la misma que fue proclamada el 28 de julio en cuatro plazas en Lima. Así, la capital se encontraba en libertad. Desde ese momento, San Martín realizó un arduo trabajo, tratando de liberar los departamentos que aún se encontraban bajo el dominio español.

En este proceso, contó con la colaboración de los patriotas, su trabajo fue sigiloso para el beneficio del pueblo liberado. Fue así, como José Olaya, contó con una participación significativa en una de los hechos históricos más destacados del Perú.

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