Naylamp – Fundador de la Cultura Lambayeque

Naylamp, fue un personaje legendario de la Cultura Chimú. Llegó a las playas de San José en Lambayeque bajo el control de una gran flota de balsas y un séquito de guerreros de lejanas tierras extranjeras. Construyó el templo de Chot (huaca Chotuna) donde exigió ser enterrado en su muerte, para ser inmortalizado junto a un gran ídolo esmeralda «Yampallec». Para conocer más sobre la historia de Naylamp, continúe leyendo.

El mito de Naylamp

En tiempos antiguos se acercó por el mar, un poderoso líder en medio de una gran flota de balsas desde la parte suprema del Perú. Este líder, conocido como Naylamp llegó acompañado por un numeroso séquito de sirvientes, mujeres y militares. Tenía diversas concubinas; Ceterni era el nombre de su principal esposa.

El trompetero oficial era Pita Zoft, Ninacola era la encargada de cuidar la silla de su amo junto con las andas, Fonga Sigde esparcía polvo de conchas marinas en el lugar donde debía transitar el líder Naylamp. Occhocalo era quién cocinaba para él, mientras que Ninagintue se hacía cargo de las bebidas, Xam Muchec se hacía cargo del maquillaje, Ollopcopoc del baño, y por último, Llapchiluli tejía su vestimenta.

Desembarcaron en un río bautizado Faquisllanga por el cronista, siguieron avanzando tierra adentro hasta llegar a construir sus palacios en Chot. Donde colocaron una imagen de piedra verde llamado Yampallec, en representación de Naylamp. Desde ese entonces ejercieron su dominio sobre todo ese territorio.

Abundaron los tiempos de paz hasta la muerte de Naylamp. Fue entonces, que las personas cercanas a él contaron al pueblo que a su líder le habían nacido alas y se había alejado volando. Posteriormente, su hijo mayor se hizo cargo del gobierno mientras que el resto fundó pueblos en territorios cercanos como Jayanca y Túcume.

Fempellec

Más adelante su último sucesor, Fempellec, tomó la decisión de cambiar de lugar al ídolo. Se le apareció un espíritu con la forma de una hermosa mujer y él se acostó con ella. Como castigo, vinieron 30 días de hambruna, lluvia y también sequía. Fempellec, fue echado al mar por los sacerdotes, para apaciguar la ira de los dioses.

De este modo, permanecieron sin señor hasta el momento en el que Chimo Cápac, un tirano poderoso, llegó con su ejército y los derrotó. Una derrota que marcó la ocupación chimú en Lambayeque.

¿Mito o realidad?

Se ha generado motivo de discusiones y controversia, el hecho de comprobar si este mito realmente narra hechos ocurridos, o si existe alguna posibilidad de vincularlo con los datos arqueológicos. Uno de los principales problemas, es determinar a qué se refiere la “parte suprema del Perú”.

Al parecer, en la época del cronista Balboa, esta expresión hacía referencia al sur del país. Sin embargo, para algunos investigadores y estudiosos, Naylamp y su gente pudo ser un grupo que llegó del sur como consecuencia de la disolución de la cultura Tiahuanaco.

Por otro lado, el río Faquisllanga fue precisado como el río Lambayeque. De hecho, se estima que los palacios de Chot se entenderían como la huaca Chotuna, según Christopher Donnan.

La propagación de la representación del personaje de los ojos alados en los metales, la cerámica y los murales, parecen convenir con la propagación de un firme culto, probablemente a la imagen de Naylamp. Las alas que le surgen al perder la vida, estarían encarnadas en el tumi de Illimo.

En resumen, la opinión general es que, si bien el mito debe referirse a personajes arquetípicos, el mismo nos muestra cómo una pequeña población llegó a ejercer su dominio sobre la zona de Lambayeque. La conquista se fundamentaría en un culto religioso de gran significado.

Templo de Naylamp

El templo, está ubicado junto a la pirámide de Chornacap, parte del área arqueológica de Chotuna-Chornancap, que a su vez se encuentra en uno de los centros de civilización más importantes, pero relativamente desconocidos del mundo antiguo.

Uno que presenta innumerables cientos de imponentes pirámides, miles de templos y los canales de agua artificiales más largos del mundo antiguo. Los investigadores creen que el templo tiene una relación directa con Naylamp, una figura misteriosa que, según la leyenda, llegó en las décadas posteriores al colapso de los Moche en una flota de embarcaciones.

Este extraño gobernante, cubierto de plumas de pájaros de una lejana tierra tropical reconstruyó la civilización de la región, dando origen a las sociedades Chimú y Sicán, antes de pasar su reino a sus hijos y pasar él mismo a la mitología.

Características del Templo

En la estructura del templo, una serie de pinturas, con representaciones de las ceremonias que se realizaron en el templo, así como formas y patrones inmediatamente reconocibles como iconografía Mochica y Lambayeque, cubrieron una serie de paredes en las partes más altas de la estructura de adobe.

La existencia de pedestales en forma de chakanas (cruces andinas), y murales pintados en los que fue posible apreciar rituales sagrados, así como las conocidas ondas antropomorfas, son prueba de que el templo fue utilizado por personajes importantes, probablemente el fundador de la civilización Lambayeque, Naylamp y su hijo mayor Cium junto a otros descendientes.

El descubrimiento de pinturas en las paredes que rodean el templo refuerza la tradición oral de Naylamp, y repite escenas que aparecen regularmente en la iconografía de la civilización.

¿Qué ocurrió después?

La tradición de su funeral, fue continuada por su hijo Cium hasta su 12ª generación donde Tempellec trasladó el ídolo de Naylamp del templo de Chot a la huaca Sioternic (huaca La Cruz), y esto trajo desgracias, inundaciones y sequías, dando origen a una rebelión de guerreros y sacerdotes que arrojaron al mar Tempellec, dando fin a la dinastía de Naylamp.

Esta leyenda, fue recogida por el misionero y columnista de la conquista española Miguel Cabello de Balboa (1535-1608), autor de «Historia del Perú».

Actualmente los pobladores que habitan en las cercanías de la «Huaca Chotuna», se asustan y afirman que en las noches ocurren sucesos misteriosos, como la visión de un fuego verde en la parte alta de la huaca.

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